Volcán Nyiragongo en la RD Congo - Travelerangels

Volcán Nyiragongo en la RD Congo

Jamás pensé que lo que menos me preocuparía era la dura ascensión al volcán, sino la inseguridad constante y el miedo a todo lo que podía pasar
El viaje del Cierzo

Todo comenzó días atrás, mientras hablábamos de lo que haríamos al cruzar la frontera de la República Democrática del Congo y las medidas de seguridad que debíamos mantener en todo momento. Este fue el único viaje en el que me deje llevar por un experto que sabía moverse por esta zona en conflicto y por ello, confié hasta el final pese a estar las dos noches anteriores sin apenas poder conciliar el sueño.

Nuestra llegada a Goma (ciudad situada a las faldas del volcán) fue un poco accidentada. Teníamos previsto llegar desde Lwiro con un taxi de la máxima confianza, pero todo cambió cuando nos encontramos frente a la convocatoria de una huelga general, más comúnmente conocida como “ciudad muerta” en la que dejan las calles vacías y nadie debería atreverse a aventurarse a trabajar durante el día y mucho menos llevar a unos turistas como era nuestro caso. Teníamos un gran dilema frente a nosotros, nos encontrábamos a muchas horas de camino de Goma y no podíamos arriesgarnos a sufrir agresiones en el traslado, por lo que tan solo nos quedaba la opción de un barco nocturno desde la zona de Bukavu atravesando el lago Kivu por completo y llegando por la mañana a Goma.

El barco era enorme y conseguimos a un precio bastante alto uno de los pocos camarotes que había en primera clase para,  por lo menos,  poder descansar lo suficiente y enfrentarnos con fuerzas a la dura ascensión al volcán que nos esperaba al amanecer.

Nada más intentar subir al barco, otra “propina” obligada más. Tuvimos que pagar unos céntimos solo para que nos inscribieran, incluso con los datos mal, en un listado del barco pese a que acabábamos de comprar los billetes en el almacén de en frente. Coge aire y sube al barco sin quejarte más, eres turista y por defecto… rica.

Recorrimos todas las zonas del barco y la verdad que la zona vip merecía la pena en comparación con el resto de las zonas del pasaje. Parecía el único lugar en el que poder pasar un viaje tranquilo sin ruidos y con un espacio suficiente donde guardar nuestras mochilas. Antes de acostarnos nos  sorprendió empezar a ver militares con los cargadores de las armas en la mano y al que parecía un alto cargo sentado en nuestra zona de grandes sillones que luego serían utilizados como camas por el resto de los pasajeros. Estábamos en el Congo, eso no sabíamos si sería buena o mala señal, solo podíamos meternos en nuestro camarote y esperar que saliera el sol en nuestra llegada a Goma.

Incluso antes de bajar del barco vuelta a empezar…. Únicos extranjeros, viene el policía, coge el pasaporte y hasta que no “tienes todos los papeles en regla” (más dinero) no puedes seguir tu camino.

Al final es mucho más fácil reservar todo esto con una buena empresa local. Pagas una importante suma y ellos se encargarán de conseguirte el visado y pagar todas las “tasas” extras que irán surgiendo en el camino sin que tú te enteres y pienses que todo es color de rosa.

300$/mo
  • PERMISO VOLCAN

DORMIR EN CABAÑA EN LA CIMA
150$/mo
  • VISADO

MÁS PROPINAS

El visado para entrar a R.D. del Congo son aproximadamente unos 150$, aparte de los gastos que puedan surgir en el camino y las numerosas visitas que necesitas a la embajada de este país en el lugar donde te encuentres en el caso de intentarlo por libre. Esto solo nos daba acceso aproximadamente 15 días en la zona denominada “verde” que se localiza en las inmediaciones del lago Kivu. Este visado es utilizado por los turistas que visitan el país para ver alguno de sus maravillosos parques nacionales, con posibilidad de realizar el trekking para ver los gorilas de montaña o la ascensión al volcán Nyiragongo. Además del visado es obligatoria la vacunación de fiebre amarilla y una carta de entrada (que se encargará de conseguir la agencia con la que viajéis).

Tras unos días por libre nos vino a buscar un todo terreno que contratamos para llegar hasta la cabaña de los Rangers en la base del volcán. Cristales tintados, sin salirte del plan marcado te recogen en un punto y te dejan en el destino. No esperéis bajar del coche en ningún momento, seréis turistas en un lugar muy difícil y es mejor acatar las normas de seguridad que te marquen en todo momento. Al ser declarada la huelga general el día anterior y no poder llegar en coche, perdimos la reserva que teníamos en un hotel de 5 estrellas de Goma. A todo turista que entra, le recomiendan alojarse en este tipo de hoteles, ya que son los únicos que garantizan hasta cierto punto la seguridad de sus huéspedes. Mucha gente entra desde Ruanda esa misma mañana para realizar la ascensión al volcán y al día siguiente vuelve a la frontera sin tan siquiera hacer noche en la ciudad. Goma es una maraña de calles que finalizan en la frontera de Ruanda, en la ciudad Gisenyi. Es curioso ver como no sabes dónde acaba una ciudad y empieza la otra si no fuera por la frontera física que existe entre ellas. Esta es la razón por la que la mayoría de ONG’S se encuentran aquí, la facilidad de salir del país en caso de problemas.

El permiso de ascenso al volcán cuesta unos 300$ y solo hay 12 cabañas metálicas en la cima, por lo que es necesario gestionar la reserva con bastante antelación con una agencia para asegurarnos una plaza en esta oportunidad única.   Este precio, solo te permite el acceso con los Rangers y el alojamiento en una cabaña doble. Existe la posibilidad de llevar guía extra, porteador, cocinero…aparte de pagar propinas no incluidas en ninguno de los paquetes opcionales que os darán las agencias.

Es una experiencia muy cara…pero os aseguro que merecerá la pena.  Podéis realizar el trekking en busca de los gorilas de montaña, la ascensión al volcán o ambas. En  mi caso solo ascendí al volcán ya que tuve la oportunidad de ver los gorilas en la zona sur del lago Kivu, en el parque nacional Kahuzi-Biega. El 30% de los beneficios se invierten en la comunidad local y en proteger a los gorilas de montaña que habitan este parque nacional, algo totalmente necesario ya que son víctimas de los furtivos pese a los grandes esfuerzos de estos maravillosos profesionales que arriesgan sus vidas por protegerlos.

La ascensión comienza desde la cabaña de los Rangers tras verificar todos nuestros permisos. Ya sabíamos que era una ascensión dura pero progresiva, no solo por la dificultad de ascender la  pendiente de roca volcánica, sino por el grado de humedad con la que nos encontrábamos. Yo portaba mis bastones, pero sino podéis alquilar bastones de madera justo al inicio del ascenso, y creedme… los necesitaréis, sobre todo en el descenso.

El sendero comienza por una selva tropical. Al principio parece relativamente fácil pero nada más lejos de la realidad. Poco a poco fuimos realizando paradas cada 45-60 minutos en  lugares preparados con bancos de madera. No fue hasta la cuarta parada cuando me quede sin aliento. En este caso nos encontrábamos en una caseta metálica, la vegetación había desaparecido por completo y solo mirar hacia la cima te cortaba la respiración. El último tramo fue minando nuestras fuerzas, nos encontrábamos a más de 3000 metros de altitud y nuestro camino era roca volcánica suelta que nos hacía cada paso más duro que el anterior. En todo momento íbamos flanqueados por los Rangers y sus ametralladoras M70, llegó un momento  en el que se me olvidó donde estaba, tan solo pensaba en llegar a la cima y disfrutar del espectáculo.

Jamás olvidaré mi sensación al asomarme a ese lago de lava, y ver ese prodigio de la naturaleza que se encontraba a 600 metros bajo mis pies. Había conseguido uno de mis sueños, encontrarme frente a uno de los volcanes más activos del mundo, que ha hecho erupción más de 50 veces en los últimos 150 años, siendo la del 17 enero de 2002 la que desplazó a 500.000 personas. Alrededor de 147 personas murieron en esta erupción debido al derrumbe de edificios provocado por la propia lava y los terremotos que se sucedieron junto con la inhalación de dióxido de carbono que sufrió la población. Al menos el 15% de Goma fue afectada, cerca de 120.000 personas se quedaron sin hogar y aproximadamente 4.500 edificios que fueron destruidos. En marzo de 2016, el Observatorio Vulcanológico de Goma (OVG) descubrió una nueva boca que en el borde noreste del cráter que algunos temen que podría dar lugar a una nueva erupción lateral.

Todo esto dejó de importar en la cima, todos los miedos se difuminaron al instante al tener ese lago de lava burbujeante ante mí. Nos avisaron del gran peligro que corríamos si nos acercábamos al borde. Una turista cayó años atrás por querer conseguir la mejor foto y nada pudieron hacer por ella tras la enorme caída entre afiladas rocas.

Una gran sorpresa nos sacó de nuestros pensamientos, nuestro amigo y “guía” en este trepidante viaje había decidido hacernos un regalo más, había cargado con cervezas “Primus” para todos y  consiguió hacer de este momento aún más inolvidable. Así acabó mi día, con un bocadillo de jamón (si, nos lo llevamos desde España), queso que habíamos comprado en el último pueblo que visitamos y una cerveza en la otra mano, que mejor manera de culminar un día que jamás olvidaré.

Al caer la noche, parecía que nos encontrábamos ante la puerta del mismísimo infierno. Una hipnótica visión con la única luz proveniente de las estrellas y el reflejo rojizo de la burbujeante lava.  Podría haber pasado la noche en ese peligroso borde, pues sabía que seguramente jamás volvería a vivirlo, pero el frío nos obligó a meternos en nuestra pequeña cabaña metálica, solo ataviados con un saco y deseando que ese día jamás terminara.

Nosotros éramos un grupo de cuatro amigos que quizás no sabían dónde se metían (o quizás sí). No dispusimos de porteadores ni cocinero, por lo que cargamos unos pocos víveres con los que sobrevivir esa noche, antes de iniciar nuestro camino de vuelta. No deseábamos que llegara el momento de iniciar el descenso y dejar atrás esa experiencia inexplicable de la que habíamos podido disfrutar a lo largo de la noche. No hace falta decir que pese al sobrecogedor frio que hacía en la cima, salimos varias veces de nuestra cabaña en medio de la noche, para asomarnos al cráter y ver que lo que estábamos viviendo era real.

Llego el momento del descenso, si la subida había sido dura física y mentalmente, el camino de vuelta se convirtió en un reto para las rodillas más experimentadas. Roca volcánica suelta que hacía que cada paso fuera un logro sin caída, tropiezo tras tropiezo en innumerables ocasiones, así llegue al inicio, con una sensación de alivio y tristeza por lo que había dejado atrás.

Volcán Nyiragongo.
Volcán Nyiragongo.

Apenas unos meses después de mi paso por este lugar, ocurrió algo que  cambiaría el rumbo de los acontecimientos durante más de 8 meses. En junio de 2018, un grupo rebelde embosco a unos turistas que se dirigían hacia la cima. Asesinaron a la joven Ranger que les acompañaba de tan solo 25 años, una de las pocas valientes que se atrevieron a ejercer este arriesgado trabajo y secuestraron a dos británicos, por los que se pidió un rescate de unos 200.000 dólares. Fueron liberados poco después pero el turismo de esta zona sufrió las graves consecuencias de la violencia. Esta noticia, apenas apareció en los diarios de fuera del continente africano, más cuando ese mismo año 8 guardas resultaron muertos y el parque continuaba abierto. El secuestro de los turistas fue el detonante para el cierre durante meses del Parque Nacional de Virunga al no poder garantizar la seguridad de los pocos que todavía se aventuraban en este país.

Hoy en día está abierto al turismo, no puedo más que recomendar realizar este viaje con una buena agencia, sabiendo en el país en el que nos encontramos y controlando el riesgo en todo momento. Yo personalmente estuve a punto de no entrar en el país, me costó varias noches decidirme a dar el paso después de tener todo pagado (es lo que tiene ver reportajes muy duros justo antes de entrar al país). Fue la decisión más valiente que he tomado en mi vida, seguramente jamás vuelva a vivir algo así, es más… lo sé. Me decían que estaba loca por hacer este viaje… pero de locos está el mundo lleno y puedo decir que hice realidad uno de mis sueños y no me arrepiento de nada de lo que viví.

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